Esta semana el titular vino con toga: el Tribunal Superior de Justicia ha tumbado el recurso de los agricultores del Campo de Cartagena contra la Ley del Mar Menor. Otra foto del agua verde, otro día en el banquillo.

Y el sector, como cada vez, agacha la cabeza y espera a que escampe.

Mientras tanto, en tu finca, la realidad: goteo que mide el agua por litros, sondas de humedad que deciden cuándo y cuánto se riega, agua regenerada, desalada, reutilizada. El regadío de esta tierra está entre los más eficientes de Europa, y no por postureo: porque aquí cada gota se paga y cada gota cuenta. Hay laboratorios que controlan menos variables que tu cabezal de riego.

Esa historia es verdad, es potente y es tuya. ¿Y quién la está contando? Nadie. La que se cuenta es la otra: el agua verde, el sector señalado, el de siempre tiene la culpa.

La respuesta habitual es un comunicado de la patronal tres días después, en lenguaje de notario, que no lee nadie. O peor: el silencio. Y el silencio, en comunicación, no es neutral. El que calla cuando le señalan, a ojos del que mira, otorga.

Y defenderse cuando ya ha saltado el titular es llegar tarde por sistema. Respondes a la pregunta de otro, en el marco de otro, con el tono del que se justifica. Y la gente no recuerda los matices de tu respuesta. Recuerda que tuviste que darla.

No tienes un problema de agua. Tienes un problema de relato. Y un relato que no cuentas tú, te lo cuentan.

La prueba de que la historia existe está en tu propia gente. Pon a tu agrónomo a explicar cómo decide el riego de mañana y se le iluminan los ojos: datos, sensores, decisiones al milímetro. Esa historia no sale de tu finca. En tu web pone "calidad y tradición". El titular, mientras, trabaja todos los días.

Ojo: esto no va de pintarse de verde cuando vienen mal dadas. Ese truco se huele a un kilómetro y sale caro. Va de contar con normalidad, todo el año, lo que ya haces. El que lleva años contando su historia tiene crédito ganado cuando llega la crisis. El que solo habla para defenderse no tiene crédito: tiene coartada.

Haz una comprobación sencilla. La próxima vez que salte la noticia —y saltará—, mira qué publica tu empresa esa semana. Si la respuesta es "nada", no tienes un plan de comunicación. Tienes una diana en la espalda.

El titular que te pinta de villano no ha pisado tu finca. Lo grave es que tu cliente tampoco. Y solo uno de los dos le está contando algo.

El producto no se vende solo. Y la reputación, menos.

(Argumento